Qué estás mirando
Foto satelital real puesta encima del relieve real, y el agua que sube y baja según la marea del Servicio de Hidrografía Naval. Se reconoce el Hipódromo, la marina del Club Náutico y la barranca cayendo al río.
El recorte
Toda la costa del partido, del Hipódromo al sur hasta Punta Chica al norte: —. Incluye el Club Náutico San Isidro, el Albatros y el Puerto, marcados sobre el mapa.
El relieve
Buenos Aires es plana: lo único que hay es la barranca, que llega a —. Alcanza para saber a dónde va el agua, que es lo que importa acá.
El agua
Cuando hay una hora elegida el río se dibuja dos veces: abajo la marea del SHN sola, y encima un velo hasta el nivel que le deja el viento. La franja de costa que queda pintada entre las dos es lo que agrega —o lo que se lleva— la sudestada. Los escenarios sueltos salen de la serie real del SHN y de lo que se midió el 19 de diciembre de 2023.
El viento
Los rastros sobre el agua corren en la dirección medida ahora mismo por la estación del CNSI, y la picadura del agua crece con la intensidad real. Si la estación no responde, no hay rastros: no inventamos movimiento.
Por qué la sudestada importa acá, y por qué de septiembre a marzo
El viento del sudeste empuja agua del océano hacia adentro del estuario y la apila contra esta costa. La normal de la costa acá es —, calculada de la línea de costa del SHN: el sudeste entra de frente. El viento que en cambio te saca mar adentro es del —.
Las crecidas del Río de la Plata se concentran entre septiembre y marzo: es cuando pasan los sistemas frontales que giran el viento al sudeste y lo sostienen 12, 24 o 48 horas. La sobreelevación se acumula con las horas — una sudestada de tres horas casi no mueve la aguja, una de treinta es la que inunda. Es, además, la misma ventana en la que el viento termal del S/SO hace navegable esta costa. El otro extremo es la bajante: con viento sostenido del noroeste el agua se va del estuario y con menos de 60 cm el foil toca fondo. Está contado largo en sudestada y crecidas del Río de la Plata.
Lo que no hace
- No es un mapa de inundación. El desfase entre el datum de la marea (plano de reducción de sondajes) y el del terreno (nivel medio del mar) no está publicado para San Isidro. La superficie que se moja es indicativa, no la cota real de anegamiento.
- El relieve es de 30 m y va suavizado. SRTM sobre ciudad densa mide techos, no suelo, así que le aplicamos una mediana 3×3 sobre tierra. No ve un cordón de vereda ni un murallón costero de dos metros — y sin embargo eso cambia todo.
- Los rastros de viento son una lectura, no un modelo. Corren en la dirección y a una velocidad proporcional a lo que mide el anemómetro del CNSI en un punto. No simulan turbulencia, sombra de la barranca ni brisa térmica: el viento real no es uniforme sobre 9 km.
- La sobreelevación es una cuenta nuestra, no un dato. La marea del SHN, el viento y la presión son de sus organismos; cuánto levanta el agua ese viento lo estimamos acá, con una fórmula sencilla: la componente del viento perpendicular a la costa al cuadrado, más un centímetro por cada hectopascal que falta de presión. El coeficiente está calibrado contra una sola sudestada, la del 19/12/2023. Sirve para saber si un día pinta grande o chico; no reemplaza al modelo de pronóstico de crecidas del SHN. La franja pintada sobre la costa hereda esa misma incertidumbre: marca la diferencia entre dos alturas, y la de arriba es estimada.
- El pronóstico se termina. El viento y la presión llegan hasta unos 16 días para adelante, y el reanálisis medido tiene unos días de atraso. En el medio hay una zona donde el dato es pronóstico y no medición: el gráfico lo dice, pero conviene tenerlo presente.
- La imagen es de una fecha, la marea de otra. La foto muestra el río en el nivel que tenía cuando se tomó; la simulación la usa como textura fija.
- El fondo del río no está medido. Según la capa de procedencia de GEBCO, sólo el 5,5 % de esta área viene de una medición real. Por eso el río acá se dibuja plano, a propósito.